Perder a un ser querido es uno de los momentos más difíciles de la vida, y elegir un lugar digno para sus cenizas es un acto de amor y respeto.

Esta urna de cremación de madera hecha a mano con el diseño del Árbol de la Vida y pájaros voladores es un homenaje perfecto para honrar su memoria.
Fabricada con madera de palisandro de primera calidad, cuidadosamente sazonada para garantizar su durabilidad y conservación a lo largo del tiempo.
Cada urna es una pieza única, trabajada por expertos artesanos que cuidan cada detalle, desde la elegante incrustación del borde hasta el delicado grabado en la tapa.

Simboliza la paz, el amor eterno y el recuerdo que perdura.
Esta urna tiene unas dimensiones de 28 x 17,8 x 11,4 cm (aproximadamente 11 x 7 x 4,5 pulgadas), con una capacidad interna de 250 pulgadas cúbicas.

Siguiendo la guía estándar (1 libra de peso corporal equivale aproximadamente a 1 pulgada cúbica de cenizas), esta urna es adecuada para adultos de hasta 113 kg de peso corporal.
Es lo suficientemente grande para contener las cenizas completas sin necesidad de comprimirlas.

El acceso a las cenizas se realiza mediante un panel inferior deslizante que se asegura con un tornillo, proporcionando un cierre hermético y seguro, pero que permite el acceso si en el futuro se desea esparcir las cenizas o trasladarlas a un nicho.
Esta urna es versátil: puede ser utilizada para un entierro tradicional en un columbario, o puede permanecer en el hogar como una pieza conmemorativa consoladora.

Su acabado en madera noble combina perfectamente con cualquier estilo de decoración, desde el más clásico hasta el moderno, y no parece una urna fría, sino un objeto de arte.
Es un regalo funerario muy significativo para aquellos que desean mantener cerca a su familiar.

Cuidadosamente diseñada para funerales, servicios conmemorativos o como lugar de descanso en un jardín de los recuerdos.

Cada urna se entrega con la sensibilidad que este momento requiere. Cuando mi madre falleció, queríamos una urna que no pareciera de un hospital, algo cálido que recordara su amor por la naturaleza.
Encontramos esta del árbol de la vida y fue amor a primera vista.
La madera es preciosa, el grabado delicado, y la capacidad es exacta (mi madre pesaba 65 kg y cabía perfectamente con espacio).

El cierre inferior con tornillo nos da seguridad.
Ahora la tenemos en la estantería del salón y es un bonito recuerdo, no algo triste.
Muy agradecido.